Me gustaría aparecer mañana mismo en un camino; encontrarte al torcer una curva y caminar juntos un rato y hablar tranquilamente sin nervios y dejarnos llevar si apetece y si no, seguir andando.
No sé si debería decirte estas cosas ahora que estás –supongo- reflexionando sobre tu vida. De verdad que no quiero agobiarte, sólo quiero que sepas que estoy un poquito “enganchada” y estaré así hasta que me digas que vas a portarte bien y volver a tu casa y olvidarte de este último encuentro nuestro. Entonces yo me quedaré quietecita y callada e iré desapareciendo sin que te des cuenta. Hasta que no me lo digas, estaré revoltosa, con esta espina clavada y con la imaginación a mil, o sea, fatal.

He leído dos veces el post y no sé que decirte.
Ánimo.
Pues que pase lo que tenga que pasar, hay que confiar en el destino, el va poniendo todo donde toca!
BESITOS!
Esto se lo envié ayer por email...no sé si me he pasado!
Yo no creo que te hayas pasado!
Ahora toca esperar su reaccion!
Un beso!
Bueno, por fin su reacción: mandarme un escueto email diciendo que mejor no hacernos más daño. Punto final.