Una hora y veinte minutos para salir de aqui. Creo que todos los viernes empiezo más o menos con la misma frase. Hoy he estado a punto de entrar en el despacho de mi jefe y decirle que ya no más. Que no soporto esta rutina y este trabajo de autómata que no deja ni un milímetro a la creatividad y que me está amargando la vida. Luego he recapacitado. He mirado en internet los titulares de la prensa que sólo hablan de desplome de la bolsa, del aumento del nº de parados en España, de la crisis financiera, del endeudamiento de las familias, de la subida de la cesta de la compra...

He hecho de tripas corazón y me he vuelto a enfrascar en las facturas. No puedo (no debo) quejarme por nada. Tengo trabajo, vale, un sueldo relativamente digno que me permite pagar el alquiler, los gastos, la comida y dos o tres trapos del H&M. Poco más...

Pero dónde queda la satisfacción personal? O el realizarse profesionalmente? No se supone que estudiamos algo que nos gusta, que nos atrae, que nos interesa al menos un poco con el objetivo de poder dedicarnos a ello en el futuro?

Esto es lo que hay, me digo a mi misma y aprieto la mandíbula mientras intento cuadrar otra factura. Estaría loca si dejara un trabajo así, si hiciera un paréntesis en mi vida y me dedicara a algo que me llenara.

Mi contrato acaba el 31 de diciembre (simbólica fecha) y estoy pensando no renovar y marcharme de cooperante unos meses a Sudamérica. Realmente quiero hacerlo. Es casi una necesidad para mí. Pero también una irresponsabilidad.

Lo pensaré este fin de semana!

Que disfruteis!