Vas y me dices que has escrito tus últimas canciones pensando en mí. No me hagas esto, calamar…Que estoy intentando portarme bien y pretender creer que eres solamente un amigo. Recordarnos trabajando juntos, tomando un café o una caña, charlando tranquilamente, riendo o llorando….Me afano en borrar de esos recuerdos tus miradas que decían tanto, esas sonrisas a escondidas entre la gente que no se daba cuenta de nada, aquellos paseos nocturnos “por todo el camino, de mi barrio a tu barrio”, como decía Urquijo, tus caricias, el abrazo intenso en la calle Génova, justo enfrente de donde nos besamos por primera vez. Están escritos, de todas formas, con esa tinta que aunque se borra, deja una marca que sigue legible me temo que para siempre.

No me digas que has escrito pensando en mí. No me permitas imaginarte en la soledad de tu cuarto, en tu intimidad, poniendo palabras a nuestros recuerdos, abrazándome con tu voz y tu guitarra porque, si lo haces, todos mis esfuerzos no valdrán de nada.

La verdad más pura y sencilla es que te quiero. Y ya no sé cómo maquillarlo.