Me gustaría acabar este año cortando de una vez todos estos lastres que tanto protagonismo tienen en mi vida y que llevan conmigo tantísimo tiempo, que no soy capaz de recordarme sin ellos:

- Quiero decir adiós al pesimismo, que me hace ver siempre el vaso no medio vacío, sino vacío del todo.

-Quiero decir adiós a mis complejos, que me tienen convencida de que siempre he de ser la más torpe, la menos simpática, la peor vestida, la que siempre está fuera de lugar, la rara, la triste, la amargada.

- Quiero decir adiós a mis miedos, que paralizan mi vida y me impiden conducir o decir lo que pienso o dejar inacabados tantos proyectos.

-Quiero decir adiós a mi tremendo sentido del ridículo, por su culpa no he sido nunca capaz de cantar en un karaoke, bailar como una loca, reirme a carcajadas, o dejar de pensar en mi celulitis cada vez que me desnudo.

- Y a tantas otras cosas (mi obsesión por la delgadez, mis trastornos alimentarios, mi imsomnio...)

Me gustaría desprenderme de una vez de todo esto.

En alguna ocasión me canso tanto de todos estos monstruos que comparten mi cabeza que deseo morir. Otra veces los combato y me creo que les he ganado y me siento la persona más feliz y tranquila del mundo. Pero esto sólo dura un momento. Después vuelvo a la neblina.

Ya he ido a psicólogos que me han enviado a psiquiatras que me han recetado antidepresivos. No me han ido bien. Quizá la culpa haya sido mía porque nunca he sido capaz de seguir los tratamientos y los he abandonado por mi cuenta y riesgo.

No sé. El caso es que me gustaría eliminar todos esos lastres...