Un día, hace no mucho, me dijiste que por qué no te escribía una carta. Hoy, de repente, ha despertado mi yo, la que realmente soy...tampoco a mi me gusta que sólo a base de pastillas consiga la tranquilidad y la estabilidad pero prefiero pensar que mi cerebro no fabrica el suficiente "lo que sea" y tengo que tomarlo por mi cuenta, como si me faltara hierro o calcio.

El sábado, Eva me dijo algo que me hizo pensar; le estuve contando que atravesamos una crisis, que tenemos distintos planes a corto y medio plazo, que la monotonía acampa en nuestras vidas y arrasa con la pasión y con todo lo que se ponga por delante. Ella me dijo que es cierto, que a veces es difícil seguir adelante pero que pensara por un momento en lo mucho que nos ha costado estar juntos. No dijo más, pero fue suficiente.

El mismo sábado, más tarde, Loreto me comentó que no me veía feliz y que está harta de decirme que la vida es un ratico (como dice Juanes) y que hay que aprovecharlo al máximo, contando además con la inmensa suerte de haber nacido en este lado del mundo, con salud, una familia, trabajo, dinero y amor.

Hoy he despertado a un letargo de meses, he bajado las escaleras de casa pensando que sería un día distinto, mejor  y espero que aún te queden ganas de disfrutarlo conmigo. Tengo la sensación de que mañana y pasado me sentiré igual y esto me da fuerza y confianza.

Soy yo. Te acuerdas de mí? Antes de las malas caras, del pesimismo, de la negatividad, de tantas palabras agrias....mira dentro de ti y mira, también, dentro de mí. A ver qué encuentras. Qué sientes. Dímelo. Confía en mí.

Tienes que deshacerte de tu armadura. Conmigo no tiene sentido, de verdad.

Yo he empezado a buscar entre mis cosas; he sacado tristezas, confusiones, algunas sonrisas, pequeñas mentiras y trozos de un corazón adormecido, remendado pero fuerte y más grande de lo normal (herencia del Coronel Molina....).

Ya me dirás qué sacas tú. A ver si somos capaces de divertirnos, de guiñarnos un ojo y de comernos a besos en mitad de la calle.